¡Confirmado! El proyecto del ADN Pumas de Rodrigo Ares de Parga es un completo fracaso

Pumas fue eliminado por Necaxa en la Copa MX pese a que jugó con un hombre de más durante una hora

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La premisa es simple. Si Pumas no puede ganar la Copa MX con canteranos, ¿cómo espera competir y ser protagonista de la Liga MX con la misma fórmula?

Previo al partido contra el Necaxa en los cuartos de final de la Copa MX, la pantalla del Estadio Olímpico Universitario anunció que la alineación titular del equipo contaba con ocho futbolistas formados en casa. Bernabé Magaña, Josecarlos Van Rankin, Pablo Jáquez, José Carlos Robles, Luis Fuentes, Pablo Barrera, Kevin Escamilla y Jesús Gallardo fueron los elegidos por David Patiño para demostrar que el proyecto del ADN Pumas de Rodrigo Ares de Parga, aunque no lo parezca, marcha por buen camino.

El resultado de aquella fatídica noche para Universidad, además de otro ridículo bajo el mando de la actual administración, fue la prueba contundente de que Pumas no puede competir y ser protagonista en el futbol mexicano actual solo con sus canteranos. Hay que decirlo con todas las letras: el proyecto de Rodrigo Ares de Parga es un completo fracaso que tiene hundido a uno de los cuatro grandes del futbol mexicano en la completa mediocridad.

¿Cómo es posible que los Pumas arrastren su prestigio, historia y tradición durante casi dos años solo por el capricho de su presidente en turno? Los ciclos de cuatro años implementados por Guillermo Aguilar Álvarez ya no tienen cabida en el balompié que se practica en pleno siglo XXI por dos sencillas razones: primero porque la cantera de Pumas ya no es la única en el futbol mexicano y mucho menos es la más importante. Ahora los 17 equipos restantes que conforman la primera división están obligados a ser formadores, tal vez no por convicción, pero sí por reglamento y existen algunos que se han apropiado de tal manera de esa filosofía que también la convirtieron en una de sus principales fortalezas. De las fuerzas básicas del Pachuca, por ejemplo, han surgido futbolistas como Hirving Lozano, Rodolfo Pizarro, Erick Gutiérrez o Víctor Guzmán, dos de los cuales tienen amplias posibilidades de conformar la convocatoria de Juan Carlos Osorio para el Mundial de Rusia 2018.

Alfonso Nieto, atacante formado en la cantera de los Pumas, debutó en Liga MX el 8 de agosto de 2010 contra Cruz Azul; desde entonces, de las divisiones inferiores del América, acérrimo rival de Universidad y un equipo caracterizado por contratar extranjeros en lugar de brindarle oportunidades a los jóvenes mexicanos, han surgido elementos como Diego Reyes, Raúl Jiménez, Edson Álvarez y Diego Lainez, tres de los cuales también son considerados por el técnico colombiano para el Tri mayor. Y mientras tanto en Pumas continúan jugando futbolistas como David Cabrera, quien debutó en primera división en 2008, y hasta hace muy poco se le dio salida a jóvenes completamente intrascendentes como David Izazola, el mismo Alfonso Nieto, Kevin Quiñones o Jorge Escamilla.

Y segundo porque de los últimos futbolistas que han salido de la institución muy pocos son los que se han establecido como jugadores confiables para otros equipos. Eduardo Herrera, por ejemplo, tuvo etapas en Santos y Cruz Azul en las cuales permaneció en la banca la mayor parte del tiempo porque sus condiciones le impedían competir al tú por tú contra extranjeros de mayor calidad; David Cabrera no logró consolidarse con el Morelia la temporada anterior y acumuló más partidos en la banca (17) que titularidades (8); Javier Cortés únicamente acumula 298 minutos con el Santos Laguna en lo que va del torneo; Luis Fuentes no logró si quiera ganarse la confianza de Antonio Mohamed para que el estratega le diera la titularidad en el partido de vuelta de la final del torneo anterior contra Tigres y el argentino prefirió habilitar al defensa central José María Basanta como lateral izquierdo; y la irregularidad de Efraín Velarde le ha impedido asentarse en otro equipo de Liga MX desde su marcha de territorio puma en 2014.

La conclusión es clara. Pumas, por un lado, no está produciendo la misma calidad de jugadores que en épocas anteriores y, por el otro, los canteranos que emigran de la institución no logran consolidarse porque compiten por el puesto con extranjeros de muchísima mejor calidad; los mismos extranjeros que necesita Universidad para recuperar su estirpe ganadora, dignidad, orgullo y volver a presumir por todo lo alto su condición como equipo grande del nuestro balompié. El futbol mexicano ha evolucionado y ahora en nuestra liga se requieren a los mejores jugadores, sin importar su procedencia, para aspirar a ganarlo todo.

Asegurar que el conjunto auriazul necesita modificar su modelo deportivo y de negocio para ser de nueva cuenta un contendiente del futbol mexicano no es sacrilegio, como ridículamente lo aseguró Rodrigo Ares de Parga en La Última Palabra, no sería matar la historia de Pumas y tampoco implicaría arrebatarle la identidad a la institución. Que Pumas comience a trabajar como los Tigres, que también representan a una universidad, no significa que se vaya a exterminar la historia del club, que se vaya a borrar el proyecto de fuerzas básicas y mucho menos que se vayan a olvidar la tradiciones y costumbres que distinguieron al club durante sus primeros 63 años de existencia. La cantera seguirá produciendo jugadores y el primer equipo continuará contando con presencia de jóvenes mexicanos formados en casa. La diferencia radica en que el plantel estará soportado por extranjeros o mexicanos de mayor experiencia y jerarquía, tal y como lo amerita un gigante de la Liga MX como lo es Pumas.

La única palabra adecuada para describir la administración de Rodrigo Ares de Parga al frente del Club Universidad Nacional es fracaso, pero el presidente menos competente en tal vez toda la historia del equipo podría hacer a un más grande su ridículo, lo cual a estas alturas parecería imposible, si Pumas no logra clasificar a liguilla por tercer torneo consecutivo. La Copa MX ya está perdida y ahora el objetivo inmediato es conseguir el boleto a la fiesta grande del futbol mexicano, pero el calendario es el peor enemigo de los universitarios.

En sus últimos 6 partidos, David Patiño y sus dirigidos enfrentarán a un Cruz Azul con bríos renovados, a equipos que actualmente están entre los ocho mejores como Santos, Puebla y Monterrey y a conjuntos en busca de la misma meta como Necaxa y Querétaro, los cuales venderán demasiado cara la derrota. ¿Cuál será el futuro inmediato y a largo plazo de los Pumas? Esa una respuesta que en estos momentos solo conoce Rodrigo Ares de Parga.

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